Situación Actual

Problemática y visión de futuro

“Es el gofio alimento que se recomienda para los niños; y los ingleses y norteamericanos se han dado en imitar el gofio poniéndole otra etiqueta y atribuyéndose, industrialmente, su invención.”

D. Miguel de Unamuno

Lamentablemente con esta afirmación el Rector de Salamanca se estaba anticipando al problema alimentario que hoy se vive en muchas familias canarias y el desconocimiento que tienen los jóvenes de este alimento absolutamente natural que es el gofio. Las múltiples marcas de cereales importados, tratados con calor y endulzados con miel o azúcar, ofrecidos en atractivos envases y con el respaldo de importantes campañas publicitarias en las que se destaca que están enriquecidos por minerales y vitaminas, son adquiridas por los consumidores masivamente. No se tiene en cuenta su elevado precio, tampoco que su contenido de almidón es normalmente superior al recomendable y que el porcentaje de proteínas de estos productos es considerablemente inferior al del gofio, especialmente si está elaborado con cereales tradicionales de estas islas.

Actualmente quedan pocos molinos de gofio tradicionales en el Archipiélago, siendo la principal productora la isla de Tenerife. Únicamente en ésta permanecen activos 16, casi todos con dos muelas de piedra.

La Laguna, que en el siglo XVII rondaba los siete mil habitantes autoabastecidos del trigo y centeno de sus campos, sufrió el progresivo abandono del campo tras el proceso urbanizador del siglo XX. La importación de cereales pasó entonces a convertirse en imprescindible para alimentar la población de La Laguna como también de todo el Archipiélago.

Según la Estadística Agraria de la Consejería de Agricultura del Gobierno de Canarias (última oficial disponible 2010), la producción de cereales, comprendiendo trigo, millo, cebada y otros menores, ha ascendido a 2.239 Tm, de las que 1.091 Tm corresponden a la isla de Tenerife. Basta remontarse a 1985 en que la producción se situó en 4.283 Tm para observar que en este periodo la ya entonces exigua producción se ha reducido casi a la mitad.

Paradoja: aumentando muy considerablemente la población de Canarias que consume a diario cereales transformados en diferentes productos alimenticios la producción de los campos canarios ha bajado casi exponencialmente.

Naturalmente la demanda de unos productos vegetales tan imprescindibles ha conducido a una importación masiva que alcanza valores que deberían hacer reflexionar. A fecha 31 de diciembre de 2014 se han importado 121.346.679kg de trigo blando (datos del REA) ) de los que el 94% ha sido destinado a consumo humano, de millo la cantidad ha sido 154.071.197 kg. Sólo la suma de ambas partidas nos sitúa en 275.417.876 kg importadas, esto es 16.255.668 kg. más respecto a los 259.162.208 kg. recibidos en Canarias a 31.12.2013. Estas cifras comparadas con los 2.239.000 kg de producción propia, en que debemos incluir la cebada y otros cereales, nos conduce a afirmar que nuestros campos de cereal no llegan a cubrir ni el 0,85% de lo que precisa la población.

NO SE ALCANZA EL 0,85% DE LO QUE SE CONSUME

Cabe deducir que el constante declive de la producción cerealista canaria ha conducido a la misma a una posición poco menos que testimonial. Hasta tal extremo de ser el único producto agrario no beneficiado por el Programa Comunitario de Apoyo a las Producciones Agrarias de Canarias (POSEI) que comprende las ayudas a la comercialización local de frutas, hortalizas, raíces y tubérculos alimenticios, flores y plantas vivas recolectadas en este Archipiélago, cuestión ésta que confiamos se subsane en el próximo programa 2014-2020.

Futuro

ACETE apuesta firmemente por invertir la situación y recuperar las variedades tradicionales de cereales canarios concienciando a la sociedad de los beneficios de su consumo contando para ello con el apoyo del Cabildo a través del ejemplar trabajo de los Agentes de Extensión Agraria, y la total implicación en el proyecto de diversas entidades públicas y privadas, todas ellas dedicando medios económicos, tiempo, esfuerzo e ilusión en el convencimiento de estar prestando un servicio útil a la sociedad canaria.

Se hace necesario un esfuerzo conjunto de las Administraciones Públicas y asociaciones, tanto de productores como empresariales de molineros y panaderos, para vencer la reticencia de implicación de los productores en este proyecto, orientado a conseguir mantener e impulsar la producción de las variedades tradicionales de cereales. No obstante cabe afirmar a la vista del incremento de producción en la últimas campañas que es posible contemplar el futuro con moderado optimismo, siempre que se pongan los medios para no defraudar las expectativas de los agricultores cerealistas.

La solución está en manos de todos…